¡Qué ganas de seguir en casa por toda la semana! Muchísimas ganas.
Tengo que admitir que realmente, a veces, la soledad me encanta. Desconectarme de todo lo que me rodea y no dar señales de vida, es genial. Pero repito, a veces. (Aunque últimamente todas las veces que estuve en soledad me gustó)
Creo que estar tanto tiempo rodeada de personas que hablan, hablan y hablan satura un poco. ¿Será que hablan de temas que no me interesan? Sí, puede ser. Pero… si en realidad últimamente nada me interesa. Sí, es verdad. Pero no tengo ganas de hacer algo para cambiar (Ni tengo ganas de hacer nada, pero esto se incluye en la otra entrada), entonces…¿qué puedo hacer? Nada
Duuh, quiero que lleguen las vacaciones de invierno. Para desconectarme dos semanas seguidas de todo y de todos. Aunque no puedo, porque tengo un par de lugares pendientes para visitar y sola no voy ni en joda (No es porque no quisiera, sino porque mis autoridades no me dejan)…
Todo esto me hace acordar a las vacaciones que pasaron. Sí, esas laaaargas vacaciones de tres meses en las cuales no hice nada en sus dos primeros meses…pero, ¿el tercero? Lo recuerdo como si fuese ayer. Fue un intento de recuperar esos dos meses en los que no vi a nadie, ni hice nada(pero tengo que admitir que sin nadie y sin hacer nada la pasé bárbaro)… en realidad sí hice: practiqué la soledad (¿?) y también la escritura.
¡Hey! Me desvié del tema… extraño (já) Bueno, era eso y me quería descargar, entonces qué mejor que el Blog.
Repito: Quiero vacaciones, quiero desaparecer.

