Las palabras se las lleva el viento.
Aprendí la lección: no confiar en gente que es apodada chamullera.
Me lo dijeron muchas veces, y sin embargo yo hacía oídos sordos. ¡Qué mal que hice! Y así estoy.
Deposité toda mi confianza en vos, queriéndote, escuchándote, apoyándote, alegrándome de verte y sintiéndome la más estúpida cuando estabas cerca. Aunque, creo, no te dabas cuenta. ¿Será por eso lo que pasó? No sé, al día de hoy solo sé que no sé nada.
Me equivoqué demasiado en todos estos días, d e m a s i a d o. Yo sabía que tenía que dar un paso al costado, para que esto deje de crecer y el daño sea, como lo es ahora, tremendamente enorme.
¿Y ahora que todo ya está hecho? No sé qué hacer. Aunque creo que sí sé. Irme para siempre de tu vida y olvidar las falsas palabras, las miradas, las mentiras… olvidarme de vos y todo lo que te rodea.
(Yo sé que esto que escribí van a pensar que es para N-sólamente los que saben sobre su existencia-, pero no. De verdad. ¡Si les dijera para quién es no me creerían!)

Igualmente, aunque no sé nada de vos, menos tu estado de ánimo ahora, todo vale la pena, lo importante es saber aguantar, después te vas a acordar de eso y te vas a reir.
te amo pamela fernandez